Premiere - Elegía
Programa de Concierto
Frank Bridge
Sonata para Violoncello y Piano H.125 **
I. Allegro ben Moderato
II. Adagio ma non troppo - Molto allegro e agitato
Rodrigo Herrera
Trío Elegíaco N°1 para Violin, Violoncello y Piano - Estreno Absoluto
I. Allegro energico
Pausa
Robert Schumann
Quinteto con Piano en Mi bemol Mayor, Opus 44
I. Allegro brillante
II. In modo d'una Marcia - Un poco largamente
III. Scherzo - Molto Vivace
IV. Allegro ma non troppo
**Estrenos en Chile
Sobre el Programa
"Premiere", La noche de estreno de una ópera regularmente se le conoce con este nombre. Para nosotros, este concepto tiene un significado aun mas preponderante ya que nuestra Premiere representa la Primera Edición del Festival Internacional de Música de Cámara, el primer concierto de esta Edición 2025 - Dimensiones y el Estreno Absoluto o también Premiere, de la obra del compositor Rodrigo Herrera.
El concepto de "Elegía" atraviesa este programa como un hilo conductor, explorando la expresión musical del duelo, la memoria y la introspección. La Sonata para violoncello y piano de Frank Bridge (1913–1917) se inscribe en un mundo al borde del abismo: escrita en los años de la Primera Guerra Mundial, su lirismo doliente y su dramatismo creciente reflejan un lamento profundo. Su primer movimiento, de resonancias casi impresionistas, se contrapone a la energía contenida del segundo, donde la angustia y la resignación se entrelazan.
El Quinteto con piano en Mi bemol Mayor, op. 44 de Robert Schumann (1842) es una obra pionera en su género, combinando la fuerza orquestal del piano con la calidez de las cuerdas. Concebido en un período de gran creatividad, el quinteto alterna momentos de exaltación y lirismo con pasajes de profundo dramatismo. Su tercer movimiento, una solemne Marcha fúnebre, introduce un tono grave y contemplativo en medio de la vitalidad que domina el resto de la obra. En esta sección, Schumann recurre a progresiones armónicas que evocan la inevitabilidad del destino, con un ritmo procesional que sugiere el peso de la pérdida. Sin embargo, en su reexposición, la marcha se transforma, insinuando una superación del duelo dentro del impulso emocional que guía la obra hacia su enérgico final.
A este diálogo se suma el Trío Elegíaco (2003-2004), una obra concebida en un solo movimiento que condensa la estructura de la sonata tradicional en cuatro secciones interconectadas. Dos ideas contrastantes —una rítmica y otra melódica— se desarrollan a lo largo de la pieza, alternando protagonismo hasta confluir en una sección lúdica que actúa como un scherzo, donde los instrumentos intercambian recuerdos de lo expuesto anteriormente. La música desemboca finalmente en una sección de gran agitación, cerrando la obra con un carácter enérgico y definitivo. Inspirado en recuerdos personales y en el contexto histórico del país en ese momento, el Trío Elegíaco no solo es un homenaje al pasado, sino también una reflexión sobre la ruptura y el desenlace de aquello que se deja atrás.
Desde la expresión romántica de Schumann, pasando por el lamento moderno de Bridge hasta la introspección del Trío Elegíaco, estas tres obras encuentran en la elegía un punto de encuentro, transformando la música en un espacio donde el duelo y la memoria se convierten en acto artístico.